La lealtad de Hart, la furia de Smith: Una división Knick-Nets
Stephen A. Smith se desató completamente contra Josh Hart esta semana, y honestamente, fue un espectáculo digno de ver. La personalidad de ESPN destrozó a Hart por defender a Mikal Bridges, cuestionando la lealtad de Hart a un equipo "blando" como los Nets. Todo esto surgió de los recientes comentarios de Bridges sobre la posibilidad de unirse a los Knicks, lo que Hart, su excompañero de Villanova, se tomó a risa. Smith no se reía.
Mira, lo entiendo. Hart y Bridges son muy unidos. Ganaron un campeonato nacional juntos en 2016. Fueron parte de ese legendario equipo de Villanova que venció a North Carolina con el tiro sobre la bocina de Kris Jenkins. Ese vínculo es profundo, más profundo que cualquier rivalidad de Nueva York, al menos para ellos. Pero Hart es un Knick, y uno bastante importante. Está promediando 9.4 puntos, 8.3 rebotes y 4.1 asistencias esta temporada, aportando la garra y la defensa que definen a esta actual plantilla de los Knicks. Cuando le dijo a JJ Redick en su podcast que Bridges "no vendrá a los Knicks", sonó menos a broma amistosa y más a un desaire a la afición que lo adora.
La prueba de lealtad
La indignación de Smith no fue solo por las palabras; fue por la óptica. Aquí está Hart, un tipo que encarna la garra de este equipo de los Knicks, aparentemente poniéndose del lado de un rival. Los Nets terminaron 32-50 la temporada pasada, perdiéndose los playoffs por completo. Los Knicks, mientras tanto, ganaron 50 partidos y llegaron a la segunda ronda, llevando a los Pacers a seis partidos a pesar de lesiones clave. Hay una clara diferencia en la trayectoria organizacional en este momento. Que Hart defienda a Bridges, quien supuestamente no ha presionado por un traspaso a pesar de las dificultades de los Nets, se siente como una bofetada para los fieles de los Knicks que han abrazado a Hart desde su adquisición en la fecha límite de traspasos en febrero de 2023.
La cuestión es que Bridges es un buen jugador. Promedió 19.6 puntos por partido el año pasado. Es duradero, jugando los 82 partidos durante tres temporadas consecutivas. Mejoraría instantáneamente la profundidad de los aleros de los Knicks, especialmente con la salud a largo plazo de OG Anunoby como una preocupación constante. Pero el contexto importa. Los Knicks están construyendo algo real. Jalen Brunson se ha convertido en un candidato a MVP, anotando partidos de 40 puntos como si fueran tiros libres. El papel de Hart es crucial, su energía contagiosa. Que él descarte públicamente la idea de que un talento como Bridges se una a *su* equipo, simplemente no encaja. Muestra una desconcertante falta de comprensión del panorama actual de la NBA, donde el movimiento de jugadores y la construcción de equipos son primordiales.
Por qué Smith tiene razón
El argumento central de Smith fue que Hart debería estar reclutando talento, no alejándolo. Y tiene razón. Cada jugador de un equipo contendiente debería estar pensando en cómo mejorar la plantilla. Imagínense si LeBron James le hubiera dicho a Kyrie Irving que no viniera a Cleveland porque eran viejos amigos de la universidad con otra persona. Es ridículo. La lealtad de Hart a Bridges es admirable a nivel personal, pero profesionalmente, es un error. Se le pagan 18.1 millones de dólares esta temporada para ayudar a los Knicks a ganar, no para proteger los sentimientos de sus amigos en otros equipos. Esto no es una liga recreativa. Esto es la NBA, donde cada ventaja competitiva cuenta.
¿Mi opinión? Los comentarios de Hart, aunque aparentemente inofensivos, revelan una sutil inmadurez que podría obstaculizar la capacidad de los Knicks para atraer futuras estrellas. Los mejores jugadores quieren unirse a organizaciones donde todos están singularmente enfocados en ganar, no donde las lealtades personales puedan suplantar los objetivos del equipo.
Predigo que, a pesar del ruido, Bridges seguirá siendo un Net hasta la próxima fecha límite de traspasos. Y Hart, después de algunas bromas serias en el vestuario, seguirá dejándose el alma por los Knicks, quizás con un enfoque ligeramente más matizado en los comentarios públicos sobre jugadores rivales.