Por qué el baloncesto sin posiciones es el futuro y cómo cambia la construcción de equipos
Publicado el 17-03-2026
La desaparición del dinosaurio: por qué el baloncesto sin posiciones reina supremo
La alineación tradicional de baloncesto, con sus rígidas designaciones de base, escolta, alero, ala-pívot y pívot, es una reliquia. Es un marco anticuado que encadena las ofensivas modernas y limita la versatilidad defensiva. El futuro del baloncesto no es solo "small ball" o "pace and space"; es verdaderamente sin posiciones, y está remodelando fundamentalmente cómo se construyen los equipos.
Piensen en la dinastía de los Golden State Warriors. Si bien ciertamente tenían jugadores que subían el balón, como Stephen Curry, y jugadores que terminaban en el aro, como Draymond Green, su éxito no se basó en adherirse a roles tradicionales. Todos podían tirar, todos podían pasar y todos podían defender múltiples posiciones. Esa fluidez era su superpoder.
El imperativo de la versatilidad: ofensiva a través de la intercambiabilidad
Ofensivamente, el baloncesto sin posiciones se trata de crear desajustes y explotarlos con una precisión implacable. Cuando cada jugador en la cancha puede manejar el balón, tirar desde lejos y hacer pases inteligentes, las defensas se estiran al máximo. No pueden esconder a un pívot pesado en una isla ni depender de un solo defensor de punto de ataque para interrumpir toda una posesión.
Los Denver Nuggets, incluso con Nikola Jokic operando como un pívot tradicional, muestran elementos de esto. Jokic, un pívot, lidera la liga en asistencias entre los no-bases. Su visión de pase desde el codo o el poste rompe los esquemas defensivos convencionales, forzando rotaciones y creando tiros abiertos para todos a su alrededor. Eso es un pívot jugando de base, independientemente de lo que diga el marcador.
La defensa gana campeonatos, y la versatilidad gana defensas
Defensivamente, las ventajas del baloncesto sin posiciones son aún más pronunciadas. Cambiar todo se convierte no solo en una estrategia, sino en un valor predeterminado. Los equipos ya no se ven obligados a conceder canastas fáciles cuando un base queda atrapado en una pantalla y de repente está defendiendo a un ala-pívot. Cada jugador debe ser capaz de defender al menos tres posiciones de manera efectiva.
Miren a los Boston Celtics. Su identidad defensiva se basa en un grupo de aleros largos y atléticos que pueden cambiar sin problemas. Jayson Tatum, Jaylen Brown, Derrick White, Jrue Holiday, estos muchachos no están encerrados en defender solo un tipo de jugador. Esto les permite estrangular las líneas de pase, disputar tiros y rebotear colectivamente, convirtiéndolos en una de las defensas más tacañas de la liga, concediendo solo 109.2 puntos por partido esta temporada.
Construcción de equipos: la era del "conector"
Este cambio exige un nuevo enfoque para la construcción de equipos. Los gerentes generales ya no buscan un base prototípico o un pívot de espaldas al aro. Buscan "conectores", jugadores que puedan facilitar, tirar y defender múltiples posiciones. La longitud, el atletismo y un alto coeficiente intelectual de baloncesto son primordiales.
El valor de un jugador como Scottie Barnes para los Toronto Raptors, quien con 6'9" puede jugar legítimamente de base, defender las cinco posiciones y rebotear, es inmenso en este nuevo paradigma. Él encarna el futuro de la liga, un jugador que desafía la categorización fácil y ofrece contribuciones multifacéticas.
Mi audaz predicción: dentro de cinco años, al menos la mitad de las selecciones All-Star de la NBA serán jugadores listados solo como "Alero" o "Base/Alero", y las designaciones tradicionales de "Pívot" y "Base" se volverán cada vez más raras e irrelevantes.
